Así comenzó todo o algo así.- de Rafael

A todos los que compartimos esta afición nos ha picado el mismo gusanillo, a unos a edad temprana, a otros más tarde. A mi me picó hace mucho tiempo, tanto que apenas si lo recuerdo. El culpable de todo fue mi abuelo Joaquín, el de la foto, el padre de mi madre, que siempre nos estaba contando batallitas de sus años mozos, de cuando quedó huérfano de padre durante el cólera de 1885, de cuando su padrastro le sacudió un garrotazo un día que se quedó dormido mientras pasaban el rosario, de cuando trabajaba como jornalero en la Casa del Alto que ahora quiero ubicar pero ya no puedo, de cómo le achucharon un toro bravo al gitano Juan Ramón… Entonces yo disfrutaba con esas historias, ahora he olvidado muchas y ya no le puedo preguntar. Él fue quien me decía siempre que mi hermano y yo éramos los últimos que llevábamos el apellido “Pagán” por su línea al no haber tenido descendencia su hijo debido a su temprana muerte. Durante mucho tiempo me tuve que conformar con aquella explicación, después cuando tuve que salir al mundo a buscarme la vida, todas esas inquietudes quedaron relegadas a otro plano y ahora con la serenidad que dan los años y las enormes posibilidades que hoy tenemos a nuestro alcance he acometido la tarea de averiguar quienes fueron, como fueron y como vivieron aquellos que contaba mi abuelo y los que a él le contó el suyo.

Tengo una tía, Rosita, que también le picó el gusanillo, pero ella no podía acometer esta tarea, solo pudo averiguar que el apellido es originario de Génova, no obstante me ayudó un montón facilitándome los primeros datos y contactos que me permitieron ir adelantando posiciones.

En un principio creí, como todo novato que se precie, que todo seria cuestión de presentarme en la parroquia de Caudete (de allí era mi abuelo Joaquín), ponerme a hurgar en los libros e ir recopilando datos hasta que no hubiese más libros porque mi linaje se remontaría en Caudete hasta la noche de los tiempos. Primer error, en algo más de dos siglos volvía a perder el rastro de los Pagán porque había dado con el pionero de la estirpe en el pueblo, el primer Pagán que nació allí, era el año 1755. Para colmo de mis desdichas al intentar averiguar la procedencia de este pionero me encuentro que en su acta de bautismo y la de su hermana Rosa indica que su padre es natural de Santomera, en la de su hermana Catalina que es de la villa de Dolores, en la de su hermana Josefa que es natural de "guerta" de Murcia y en la de su hermana Ángela que es de Murcia, lo que realmente se dice “a la primera cuchada, una mosca”.

De momento aparqué mis pesquisas por esa línea y como consolación me dediqué a seguir otros linajes. Pronto me di cuenta que todos esos apellidos, de los que yo jamás había oído nombrar tenían tanta o más importancia en mi herencia genética (que no de otra) que el propio apellido Pagán en el que yo estaba encebollado.

Así que de momento tengo “entretenimiento” mientras encuentro el eslabón perdido de aquel apellido que decía mi abuelo que terminaba conmigo (y con mi hermano).

En fin, esta es la historia del como y el porqué me inicié en esta empresa que no tiene final, como me imagino que os habrá sucedido a muchos.

Rafael Alberto Martínez Pagán