XI Aniversario - Alicante  

Alicante 6 y 7 de marzo del 2020


Este día no podremos olvidarlo fácilmente, ha sido realmente especial. Luego veréis por qué.
Todavía me duele, y mucho, hace un mes estaba en Zaragoza, cuando recibo un mensaje, mi Felipe se ha ido, en silencio y sin hacer ruido. Sin despedirse de nadie. Bajamos en el coche directamente a Alicante para darle el ultimo adiós a Felipe. Al ser este año la celebración del aniversario en la ciudad donde vivía Felipe, se hacía todavía más duro, si cabe, no tenerlo entre nosotros. Pero como siempre, el cariño de los amigos me hace pasar estos momentos. Felipe siempre estarás en mi corazón al igual que Fernando Belda, al que tampoco olvido nunca.

Todo empieza, cuando termino el viernes de cargar el coche (la burra) y recibo un mensaje de Jaume, este gran amigo había estado hasta el último momento que no sabía si podría venir, iba a ser abuelo y estaban pendientes de la llegada de esa primera nieta. Estaban en Benicarlo tomándose un café, y como no podía ser de otra manera, quedamos en vernos en el Campello y comer juntos. Iniciamos el viaje, con mi música y hablando, y le digo a Rafael.-  Rafita ¿y el año que viene dónde? - Je, ¿estas loca?, espera que todavía no te has recuperado de este aniversario. Yo le respondo. Ya, pero seguro que me lo preguntaran y si no, ya lo veras. La primera vez fue en la comida de ese mismo día, y se sucederían decenas de preguntas- ¿Y el año que viene donde?

 

Así que la fiesta empezaría antes de tiempo. A las 5 y pico de la tarde recibo una llamada de Pepe de Carcagente y dice. - Mamen, ¿dónde estas? No nos habíamos dado cuenta de cómo pasa el tiempo. Nos levantamos y salimos en los coches, camino de Alicante.

Ya en el hotel empezamos a saludar a los amigos. Empiezan a avisarme de que Emilia, que no tenia previsto venir a cenar, esta ya en camino. ¡¡¡¡Bien!!!!, somos 44 a cenar, como ya dije, Teníamos la fiesta asegurada. Pero…. Me falta el matrimonio Schaff, cuando veo al chico de recepción que viene en mi búsqueda y me dice que Jean- Louis ha llamado, han tenido un problema en el aeropuerto, vendrán, pero no saben cuándo. Teníamos hasta las 10.30 h que cuando recogen el bufet, sino llegan les preparan una bandeja con una cena fría y se la llevaran a la habitación.
Por fin los veo, han llegado. Jean- Louis con lagrimas en los ojos, todo ha sido un cúmulo de mala suerte. Según lo que yo logre entender por los nervios, la voz entrecortada y la velocidad que me hablaba… Habían alquilado un coche y tenían que pagar el seguro, de repente se le bloquea la tarjeta VISA y no funciona, quiere arreglarlo por teléfono y está bloqueado, van a alquilar otro coche y no funciona el ordenador…. Al final encuentran un alma caritativa que les ayuda y todo esta correcto, eso sí, siempre pagando más. Quieren salir del aeropuerto y dan vueltas y vueltas y después de una hora lo consiguen. Llegan al hotel y ya estamos todos contentos.

Y así fue, lo pasamos de lujo. Jaume, que se ha convertido en el alma de la fiesta, me pregunta que porque algunos llevamos en la identificación esa corona.  (corona de rey) como a partir de ese momento se llamará. Entre risas, le explico que la corona de rey la llevan los moderadores y algunos socios que están de cabeza de mesa en representación de la asociación-. El comentario de todos los corrillos era “la corona de rey”. Jaume me hizo prometerle que el año que viene el quiere tener la corona de rey, así lo hice y “dejo escrito para que conste (como los curas)”.

Estamos cansados, Hemos recorridos muchos kms en coche, algunos han venido desde mas de 1.000 km y poco después de la medianoche nos vamos deseando las buenas noches y besitos a por doquier.

Después de desayunar nos vamos dando un paseo al MARQ, el museo arqueológico. Realmente vale la pena, es una preciosidad. No os cuento nada para provocar que vayáis a verlo, es imposible decir con palabras lo que allí podemos contemplar. Casi al término de la visita, me llama Isabel, la chica que desde Murcia me ha traído los audio-guías. Y el autocar nos espera. Y empezamos a subir recogiendo nuestro pinganillo.

Arranca el autocar y empezamos con la visita. Carmen esta muy nerviosa, es su primera vez, ella no es guía turística, pero se estudia muy bien lo que quiere mostrarnos de su ciudad natal. En cuanto empieza hablar se relaja.

 

Faltaban unos 10 minutos para el mediodía cuando se levanta Jaume y mostrándonos una imagen recibida en su móvil, nos anuncia que han sido abuelos, ha nacido Gaia, sola en casa con su papa y su mama, ¿puede haber algo más hermoso? Todos son vítores y aplausos, felicitamos a los nuevos abuelos, sintiéndonos todos como un poco abuelos.

Poco después, André Berenguer me anuncia que en mayo será abuelo por séptima vez y en este caso será una niña, ¡ya era hora! después de casi 150 años sin nacer una niña en la familia….Sera la princesa de toda la familia y si nos deja, de RRV.

Seguimos disfrutando de la visita.

Llegamos al punto donde el autobús nos deja, a partir de ahí seguimos a pie por el casco antiguo de Alicante, pero antes no paramos en el bar Mandala-Plaza, en la plaza San Cristóbal-Alicante, allí nos sirven un tentempié por cortesía de la asociación. Al termino, nos piden una foto del grupo para sus redes sociales.

Y ahí nos separamos en dos grupos. Los valientes y los no valientes (ahí estoy yo). Los valientes van a subir un montón de escaleras hasta la ermita de San Cruz, las vistas desde arriba son impresionantes. El otro grupo nos dirigimos por la calle mayor y allí se pone en cabeza Paco, el ha vivido muchos años en esa calle, incluso nos muestra la casa donde nació y nos hace de guía. Vemos la parroquia de San Nicolas y entramos un momento, hay una boda y no queremos molestar. Al salir veo un grupo de jóvenes Guardias Civiles y pienso y comento, les harán a los novios el pasillo…. Ya lo veréis en la foto.

Seguimos andando y los esperamos en la calle donde nos recogerá el autobús. Esperando el autobús pasa un coche y nos pita….. Eran los Gironés!!!!!!. Van camino del restaurante a por la cervecita fresquita.
Y nosotros con el autobús que nos lleva al hotel. Y llegamos a coger nuestros coches y……

¿Os acordáis de Jean – Louis? Si, pues el mismo viene y me dice. - Mamen horror, desastre, me deje mi cámara en el autocar……. Mi cabeza empieza a funcionar y me acuerdo de nuestra Carmen, entre ella y Félix su marido contactan con el autobús y la gran disposición del conductor…. Se encuentran a mitad de camino y les da la cámara. Gracias.

En el restaurante le damos la cámara a Jean-Louis, y está feliz y contento. Esta teniendo mala suerte, esperamos que ya se acabe esta racha.

Nos vamos sentando y veo que todos están bien, todos están felices, pero. - Dios, me falta Marie Cazaubon y su marido, donde están? Vamos a esperarlos. No llegan, pasa el tiempo y pienso, la próxima vez no me pasa, daré a todos los asistentes mi móvil. Que hago, me voy en mi coche camino de Alicante a buscarlos?…. Pero si no que sé que cochen tienen, voy preguntando, alguien sabe el coche, el móvil de Marie. Nadie responde. Ya son las tres de la tarde y debemos empezar. Al poco ya veo a Marie. Menos mal, ahora si estamos todos.

En el restaurante Seis Perlas de El Campello nos acogen y nos atienden de lujo. No es la primera vez que Rafael y yo comemos en dicho restaurante. Incluso hemos celebrado en alguna ocasión un encuentro de amigos, celebración de mi cumpleaños…Rafael y yo había estado dos meses viviendo en el Campello con motivo de la digitación de las parroquias de la zona.

A los comensales les explico que, si no se acuerdan lo que han pedido de comer, miren detrás de tu tarjeta de comensal con su nombre y verán el dibujo de lo que habían encargado de comer. No se habían dado cuenta que los camareros miraban detrás de esas tarjetas para ver que servían a cada uno.

Ya al termino de la comida y en los postres llamo la atención de los amigos y le doy paso a Jean -Louis que nos cuenta lo feliz que ha sido su viaje, exceptuando los tropiezos, y lo feliz que esta por los ancestros de su mujer. Ha llegado muy lejos.

 

Vuelvo hacer un recordatorio a la perdida de Felipe, se me rompe la voz, pero tengo que hacerlo, debo anunciar la valentía de Pedro Ramis, al aceptar tomar el relevo de Felipe, tanto como moderador del grupo como cargo en la JD. Gracias Pedro eres grande. Recibe las felicitaciones de todos.

 

Y le doy paso a la voz, habitual de todos nuestros encuentros. José Manuel Girones, expresidente de UNESCO-Valencia (por prescripción facultativa) y coordinador de la misma entidad.

Se pone de pie y me anuncia que me hace entrega de un reconocimiento internacional de UNESCO-Valencia por el trabajo que llevo realizando como presidenta de la Asociación Raíces Reino de Valencia. Con orgullo recojo el mencionado premio, pero no es solo mío, es de todos. En la asociación tenemos un lema “uno para todos y todos para uno” somos los mosqueteros de Raíces Reino de Valencia.

 

Y faltaba el regalo entrañable de Ricardo Celiberti, hace entrega a la asociación de su creación, el libro “Apodos de Villena. - Investigación sobre su antroponimia popular”. 

Terminamos los postres y los cafés y ya llega el momento de las despedidas.

Nos abrazamos, nos queremos, yo personalmente me siento orgullosa de mis amigos, veo grupos intercambiando numero de teléfono, abuelitos etc… Esto no es solo un encuentro de cultura y una comida en un buen restaurante, cada año somo más, se crean unos vínculos difíciles de explicar, pero ahí están. Adoro a todos y cada uno ellos. Los admiro. Me siento su hermana.

Este año por el nacimiento de Gaia me he quedado sin ese entrañable paseo con mis mas cercanos amigos, esa conversación en petit comité. Pero de nuevo te digo Gaia, seas bienvenida y por siempre a este mundo, intentaremos hacerlo mejor para ti y tus congéneres. Solo os pedimos una cosa, no os olvidéis nunca de los que os precedieron.

La muerte no llega con la vejez, si no con el olvido (García Márquez)

Gracias a todos, os quiero.

Mamen

Pd. Os acordáis de Jean- Louis…. No acabaron ahí sus pericias. Pero creo que no me toca a mí contarlo. Si os puedo asegurar que una vez todos en casa, algunos socios ofrecieron su mano para dar el apoyo y ayuda con Jean Louis, una vez más, me demostraron que en realidad somos una gran familia.

André, esperamos la niña Berenguer. Dos meses y diez días +-…… Yo abriré el Champagne que me regalo Marie ese día. Para celebrar la llegada de la niña Berenguer.

Y el año que viene en Vilafamés??????

 

Los asistentes
Jaume Girbés y Mari Carme
Era viernes cuando iniciamos el viaje hacia Alicante, la mañana avanzaba rápida, entre los lomos de ese jinete llamado ilusión. Nuestro navegador de a bordo nos indicaba los kilómetros y horas que faltaban para llegar al destino, los valores se iban reduciendo en una competición sin ganador entre el espacio y el tiempo. Dejamos que la lluvia fina sobre el parabrisas pixelara las imágenes del entorno, ocultando parcialmente los objetos, dándoles un movimiento cambiante, el que el aire caprichosamente decidía, hasta que el sol aún tibio de Levante las secó, dejando tras su marcha pequeñas huellas de su recuerdo. Vestigios, pistas, en un cristal o en un árbol de notas, son claves en las búsquedas genealógicas de aquellos que en unas horas nos reencontraríamos. Ya en el hotel y desde la terraza de la habitación, podíamos observar el mar, calmado, sosegado, rizando una a una las olas, como tratándose de un peine gigante que quería dar formas cosméticas al mar. Bajamos hasta el salón del hotel y en un círculo acogedor de sillas y mesas, estaban congregadas unas quince personas, quizás más. Son aquellos instantes, en que como recién llegados, sientes las pupilas de los presentes sobre tu frente, cogote o espalda según el movimiento que estés haciendo. Todos ellos eran conocidos, con algunos habíamos intercambiado palabras, con otras experiencias, tertulias y con los más cercanos, amistad. Al paso de los minutos, a la llegada de más invitados, se habían creado círculos concéntricos con diálogos dispares, el nuestro asentado alrededor de la barra del bar. Los discursos se iban sucediendo, en ellos se hablaban de la solidaridad de las personas en momentos difíciles en los que la ideología quedaba apartadas de la gravedad de las circunstancias, poniendo así a prueba la bondad del ser humano. Abelardo, Rafa y otros participaban del momento, mientras que Pepe, traducía al francés lo que allí se manifestaba, recesos que nos permitían refrescar nuestras gargantas con unas deliciosas cervezas. Al rato, ocupamos nuestras mesas para cenar, el buffet nos ofrecía muchas posibilidades de combinación, pescado, carne, pasta, frutas, pastelería, las bandejas mostraban una paleta multicolor que estimulaban la formación de combinados en nuestros platos. Inspirados por el vino y la buena compañía, tomamos los derroteros de las conversaciones más serias, sazonadas por la sal de la picardía, del humor y del chisme. “Si señor, el vino puede sacar cosas que el hombre calla. Cambia el prisma de las cosas cuando más les hace falta a los que llevan sus culpas como una cruz de la espalda…”.Tras la cena, el reloj perdió sus horas entre las risas y las sabanas. La mañana siguiente después de almorzar, dirigimos nuestros pasos hacia el Museo, una multitud de alrededor de 70 personas se congregaban ante la puerta principal, saludos, abrazos y besos que ahora, cuando esto escribimos, estarían prohibidos. Mamen como tratándose de una directora de una gran coral, nos fue situando a cada uno de nosotros en la escalera que da acceso a la exposición, repartiéndonos por nuestra estatura para que vocalizáramos la palabra “patata”. Los fotógrafos inmortalizaban ese momento, ellos era los sacrificados, los que daban vida a las fotografías, ausentes muchas veces de ellas, gracias Javier y Rafa por vuestro testimonio. Ya en el interior del Museo el grupo se dividió en dos partes, emprendimos caminos diferentes en un paseo por la historia, huellas, vestigios, conociendo el pasado, su organización, salud, costumbres, construcciones, evocaciones. El sol intenso del mes de marzo nos reencontró en la salida y apresuradamente fuimos invitados a sentarnos en un autocar que nos esperaba y que nos conduciría, hasta que las agujas del reloj marcaran las doce, por las calles de la ciudad. En el trayecto Carmen, nuestra guía, nos iba deleitando con su voz, esfuerzo y palabras recorridos históricos de una ciudad relativamente nueva. Eran las doce menos diez minutos, cuando nuestro móvil emitió una señal sonora, a partir de ese instante, las imágenes del exterior se entelaron, la voz de nuestra guía quedaba diluida, la atención única exclusiva era la voz de Mireia, nuestra hija, en que nos anuncia que Gaia había nacido y nos habíamos convertido en abuelos. Los ojos húmedos de emoción contemplaban la primera imagen de nuestra nieta que rápidamente compartimos con los amigos. Mamen rompió el protocolo del atento silencio y caminó a trompicones entre los pasajeros hasta tomar el micrófono por el cual anunciaba el acontecimiento. Los aplausos resonaban, las felicitaciones se extienden, las emociones se expresaban y las lágrimas de nuestros ojos, resbalaban libremente por nuestra cara. A las doce del mediodía, emprendimos los caminos empinados de sus calles hasta conseguir que la ciudad se extendiera a nuestros pies, al fondo el mar Mediterráneo, aquel que nos une en la cultura de los pueblos y que por siglos ha moldeado nuestro carácter y la visión del mundo que nos contempla. El Campello, es nuestra última parada en ese recorrido emocional que año tras año nos preparan Mamen y Rafa. Ellos ponen el esfuerzo en cada uno de los detalles que nos regalan y un equipo de voluntariosos indexadores les acompañan durante todo el año, poniendo el esfuerzo y dedicación, en la búsqueda de ancestros que generosamente regalan. Como un ritual, Mamen a media tarde alzó la voz para dirigirse a los presentes, esta vez la emoción la superaba, su voz se quebraba cuando evocó a Felipe y cuando puso en valor la muerte y la nueva vida, precisamente aquello que dan sentido a nuestra afición compartida. La noche nos acompañó de regreso a nuestros hogares y en cada una de las curvas, aparecían sonrisas, momentos, conocimientos, que nos acercaban y fundían en un gran abrazo fraternal con todos los componentes del grupo. Que la suerte y la salud sean vuestros aliados, permitiéndonos el reencuentro en la XII, una vez despejadas todas las sombras que nos amenazan y que sin lugar a dudas venceremos. No olvidéis de ser felices. Jaume Girbés
Día 2020-03-18

Ana Huertas
Pues este año también hemos tenido un Aniversario estupendo Ya el viernes fue muy agradable empezar a reencontrarse con los amigos del año pasado, yo llevo menos de año y medio en la Asociación, recordando con Vicente, Marybel y Mercedes el estupendo paseo que nos dimos el año pasado por Segorbe después de la comida, o practicando un poquito de francés con Marie y Joel, o conociendo a nuevos amigos, entre los que señalo a Jeronimo y a Leonor que además tuvieron la amabilidad de llevarnos a los vecinos de San Juan Playa a nuestras casas desviándose de su camino a Villajoyosa. La verdad es que vivimos a pocos km, así que hemos quedado en reencontrarnos sin necesidad de Aniversarios. Fue una sorpresa reencontrar a Jaume y Mary Carmen, ya que se apuntaron a última hora. Ella me contó que iban a ser abuelos a partir del lunes y yo les decía que se podía adelantar al domingo 8 de marzo para coincidir con la fiesta reivindicativa de las mujeres. Pero esta pequeñina ha sido mucho más lista y ha debido pensar que en el futuro ella no tendrá ya necesidad de reivindicar nada y sin embargo que sería estupendo venir a este mundo en el Aniversario de Raíces. Digna nieta de su abuelo. El sábado todo salió a pedir de boca. La visita al Museo magnifica, pero desgraciadamente corta, pero no había tiempo. Felicidades a Carmen por lo bien que hizo de nuestra Guía, como una auténtica profesional. Y la comida en el Campello fabulosa. Mi mesa, que era la de la coronita de Rafael, reunía a un plantel de gente estupenda. Tuve ocasión de conocer mejor a Rosa de Oliva y a Sylvie, descendiente de Almoradí, donde todavía estamos verificando si tenemos ancestros comunes. Y para concluir señalar que espero que los problemas de Jean Louis solo sean un mal recuerdo. Ah, ayer lunes coincidimos Vicente Gomis y yo en el Archivo del obispado de Alicante con André Berenguer. Él va a ser también un súper abuelo de niña y está tan contento, después de muchos niños. Ya nos contará. Y como remate final felicitar a Mamen y Rafael por esta fantástica organización. Seguro que están contentos del resultado final. Ah, y esa propuesta inicial para el año que viene puede estar muy bien. Enseguida me he ido a Google, resultado Vilafamés uno de los pueblos más bonitos de España. Abrazos para todos. Ana Huertas
Día 2020-03-12

Ricardo Celiberti y Virtu Ribera
Pasamos una magnífica jornada de convivencia con amigos y amigas conocidos y otros nuevos, con una guía excepcional, gracias Carmen por mostrarnos algunos rincones de Alicante encantadores. Ahora a esperar a la próxima. Gracias a los organizadores. Un abrazo.
Día 2020-03-12

Jean-Diidier
Fue un gran momento conocer a los amigos y poner una cara sobre los e-mail que tenemos en el grupo
Día 2020-03-11