XVII Aniversario de la Asociación Raíces Reino de Valencia

 6 y 7 de marzo de 2026

Ya estoy aquí para contaros el fin de semana tan completo y extraordinario que hemos tenido entre los compañeros de la Asociación Raíces Reino de Valencia. Y desde ya, mi agradecimiento a los que han participado. Realmente somos una gran familia y cada año con miembros nuevos.
Este aniversario, para mi empezó desde el primer día de la preparación. Primero era la fecha, tenía que estar alejado de las fallas y de la Semana Santa y luego vienen comuniones, bodas…. Asi pues la fecha elegida era principios de marzo.

Como anuncié en el anterior encuentro visitaríamos el monasterio de Cotalba con una historia que data de 1388 cuando el obispo de Valencia autorizó la compra de unos terrenos a los moriscos y la construcción del monasterio. Dada la importancia de la historia de este monasterio, decidí centrarnos exclusivamente en esta visita.

El primer problema lo encontré en la búsqueda de un hotel para el grupo, en Gandía están casi todos de vacaciones y los que hay abiertos, están reservados para el Inserso. Asi que la elección fue repetir en Cullera, el hotel Santa Marta y los restaurantes tambien en Cullera, pero con el hándicap de que todos abrían la temporada pocos dias antes del evento, concretamente, el Rincon del Faro, abría el mismo día sabado. Entre los dias de la gestión de búsqueda y el evento había cierre de temporada en todos los servicios contratados, lo que me ha llevado un poco a la incertidumbre, pero al final todo ha salido según lo previsto.

Llego el momento de arrancar el viaje, con amenaza de lluvia y con mucha ilusión.

Camino de Cullera veo un atasco, Dios, ¿y ahora que pasa aquí? Rafael lo busca en el móvil y al rato me dice, obras y un accidente. Primera marcha y parón y primera marcha y parón y asi durante casi dos horas para recorrer 5,5 km. Desesperante, viendo pasar el tiempo y sin poder hacer nada. Le pido a Rafael que envíe un mensaje de voz al wasap para avisar que iremos directamente al restaurante a comer. Y proseguimos viaje.

Ya por fin legamos a Cullera, y justo a la hora de comer. Hemos tardado más del doble del tiempo habitual. No puedo besar a los 29 amigos que allí nos esperaban. Este año son ellos los que me dan la bienvenida, detrás mío llegan Jean-Didier con Chantal y enseguida aparece la cara de Eric. ¡¡¡Oh!!! Que bueno, Eric ha llegado a tiempo. Gracias, amigo.

 

La comida transcurrió entre conversaciones, risas, besos…. hasta que, terminados los cafés, nos levantamos y nos dirigimos al hotel a descansar.

Llegue decidida a descansar un poco después de comer, pero fue imposible, las ganas de estar con los amigos hacían que no sintiera el cansancio. Asi que estuvimos hablando y hablando sin cesar, no nos habíamos visto desde hacía cinco meses, una eternidad. Y asi llegamos al momento en que se incorporaron los 6 socios recién llegados, ellos llegaban después de trabajar para unirse a la fiesta.

 

 

(Aquí faltamos 4 socios y un acompañante, Estela, Javier, Marta, Rafael y yo)

Después de la cena, que tenemos que decir que este año no estaba a la altura, el hotel y el personal muy bien, las camas de lujo, pero la cena…. Nos fuimos al salón de la cafetería a tomar el café y seguir charlando. Creo que a partir de ahora deberemos de nombrar al aniversario” el de la charla”.


Y llego el momento de dejar nuestros huesos en la cama y descasar.

Por la mañana nos encontramos sobre las 8h en el comedor para desayunar y a pesar de la hora los veo a todos muy despiertos y con ganas de empezar el día.

Ya subidos en el autobús, arranca conmigo detrás en el coche y nos dirigimos al monasterio, y me dice Rafael:

En la rotonda doy media vuelta. Rafael sube a buscar el dinero volvemos a la ruta, cuando estamos llegando a Gandía vemos el autocar. Bien, estoy contenta y en eso veo que el autocar a cogido un desvío, nos hemos equivocado, bueno allí daré la vuelta.  Jo, esta todo esto de obras y no me dejan, asi que voy un poco perdida hasta que encuentro una señal que me indica que por ahi voy bien, dirección Albaida. Retomo la carretera y por fin llegamos al monasterio.

 Uf!!! Vaya estrés.

Al llegar al grupo veo que están todos, incluidos los 8 que iban en coche y que se incorporaban a la fiesta, como veréis esto es una fiesta autentica, según va transcurriendo, se van incorporando los amigos. Los dejo a todos, con Pedro para controlar y no olvidarse de nadie y la guía. Por cierto, la guía ha sido fantástica, según me han comentado los socios, ha sido una visita muy buena y completa.

Ahora os dejo con Javier G. Escoms, él os narrará la visita al monasterio, que por lo que me han dicho fue un éxito total por parte de la guía.

Crónica de un reencuentro entre piedras y raíces:

Visita al Real Monasterio de San Jerónimo de Cotalba

Alfauir, 7 de marzo de 2026 — En una jornada donde el pasado y el presente se dieron la mano, los miembros de la Asociación de Genealogía Raíces Reino de Valencia nos reunimos para celebrar nuestro encuentro anual. En esta ocasión, el destino elegido no podía ser más emblemático: el Real Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, un baluarte de historia situado a las puertas de Gandía.

Un crisol de orígenes

Si algo define a nuestra asociación es la diversidad de sus integrantes, y este encuentro fue la prueba viviente de ello. El patio del monasterio fue testigo del saludo de amigos que viajaron desde diversos puntos de la geografía española, cruzando fronteras desde Francia y atravesando el océano desde Argentina. Un mosaico de acentos unidos por una pasión común: la búsqueda de la identidad y la preservación de la memoria familiar.

Entre mudéjar, gótico y renacimiento

Bajo la experta dirección de la guía oficial del monasterio, el grupo se sumergió en un viaje temporal que comenzó en 1388. La explicación pormenorizada nos permitió comprender no solo la fundación de Alfonso de Aragón "el Viejo", sino la resiliencia de una institución que sobrevivió a ataques piratas, periodos de esplendor bajo el mecenazgo de los Borja y la posterior transformación tras la desamortización del siglo XIX.

Recorrer el claustro mudéjar y admirar la soberbia escalera gótico-renacentista no fue solo un ejercicio de turismo cultural, sino una lección de genealogía arquitectónica: cada piedra nos hablaba de las familias que, generación tras generación, dejaron su impronta en este rincón de la Safor.

Más que una visita, un vínculo

La jornada del pasado sábado 7 de marzo reafirmó el propósito de nuestra asociación. Mientras caminábamos por los jardines románticos de los Trenor, las conversaciones sobre archivos, apellidos y antepasados fluyeron con la misma naturalidad que el agua por el antiguo acueducto del monasterio.

Este encuentro anual en Cotalba no solo nos ha permitido conocer a fondo uno de los cenobios más importantes de la Comunidad Valenciana, sino que ha reforzado los lazos que nos unen como investigadores de nuestra propia historia. Porque, al igual que los muros de San Jerónimo, nuestras raíces son las que nos mantienen en pie.

Javigar

Gracias Javier.

Y proseguimos.

Ahora yo tengo que ir al restaurante “Rincon del Faro” para llevar los mapas de las mesas, los identificadores, los regalos, acordaros que os dije que acababan de abrir después de sus vacaciones. Una vez todo entregado y explicado nos vamos al hotel, hemos quedado allí con Estela que todavía está con el “jet lag“ de su viaje desde Argentina. Ya con ella nos vamos a la “Turquesa” donde esperaremos a los socios para tomar un aperitivo que invita la Asociación.

El tiempo va pasando y llamo a Pedro.

El problema es que había quedado en tomar el aperitivo a las 12:45 h para luego irnos a comer y dejar el restaurante de la Turquesa libre para las comidas.

Veo que pasa el tiempo y al final ya los veo aparecer por el paseo marítimo. Eran más de la 13:30h. Menos mal que Rafael tira de nosotros al término del aperitivo, yo estaba relajada hablando con los amigos y me había despistado.

Nos vamos y deprisa al restaurante y allí en la puerta me encuentro a Javier con Marta que hace poco han llegado, Marta es enfermera y está en turno de noche y no habían podido llegar antes. Los recibo con los brazos abiertos.

La comida transcurre como siempre entre conversaciones, risas y miradas. Y por fin llega el momento de los cafés y es entonces cuando yo me levanto, y tras de mi lo hacen Pedro y Rafael y por supuesto, nuestro fotógrafo, Javier. Les voy a dar el regalo de este año, un pin con el logo de nuestra Asociación.

Asi que entre los tres vamos llamado a los socios y les hacemos la entrega del pin y los que vienen acompañante, les damos un obsequio.

Debe ser una excursión habitual, pues la otra vez que estuvimos tambien había grupos de jóvenes igual.

Y ya después de los cafés, empiezan las despedidas.

Lo hemos pasado bien, muy bien. Nos despedimos con añoranza, siempre me pasa lo mismo, me quedo con ganas de estar más con ellos. Pero sorpresa, este año algunos nos quedamos un día más. Asi que lo alargaremos un poco.

Esa noche extra fue super bien, más relajada, y, por consiguiente, más divertida. Yo estaba sentada en la cafetería de cara al vestíbulo y veía entrar y pasar a los huéspedes, iban a cenar. Habia grupo de chicos jóvenes, católicos, con su biblia y sus sonrisas. Los acompañan tres curas. Ya los había visto en reuniones en la cafetería, con un tutor en la mesa y los chicos alrededor, tomando notas. Debe ser una excursión habitual, pues la otra vez que estuvimos tambien había grupos de jóvenes igual.

Tambien vi a un matrimonio con sus dos chicos y el padre con el pequeño en sus piernas, tumbado diciéndole cositas y el peque sonriendo. Algunos socios estaban viendo el partido de futbol jugaba su Barça y de repente veo un grupo y luego más y más que llegan y son seguidores del Girona. Eso me divierte mucho, me encantan las peñas, me da igual el equipo que sean. Los admiro. Incluso en esta ocasión me permito el lujo de intercambiar unas palabras con un par de seguidores, habían empatado el partido, pero tenían la diversión, el viaje y lo compartido con los demás.

Después de la cena, nos volvimos a reunir en el salón de la cafetería, pidiendo esa última copa para ese último brindis, en esta ocasión dedicado a nuestro Jaume, que no pudo venir y lo hemos echado de menos en todos los aspectos, bueno no en todos. O sí.
Ahora no os puedo decir si habrá un “mig any” o cuando será el próximo aniversario y donde. No lo se. Pero seguro que lo haremos, y nos servirá para abrazarnos y sentir esa amistad irrompible que a todos los llena el corazón.

Gracias.

Mamen Enriquez Sánchez-Gómez