Cuatrocientos años se cumplen desde que el pueblo de Tárbena, en la Marina Baixa, tuvo que ser repoblado con mallorquines. Para celebrar este cuarto centenario, la asociación Tarbeners de Mallorca inauguró ayer en la Casa de Cultura del municipio la exposición "Cuatre segles de repoblació mallorquina a Tàrbena (1610-2010)". El sábado, además, se dedicó un monumento a las familias mallorquinas en un acto presidido por Francisco Signes, alcalde del municipio.
La exposición pretende dar a conocer cómo se hizo la repoblación, cuál es el legado de los repobladores y conocer el arraigo del sentimiento mallorquín en el pueblo.
La muestra hace un recorrido histórico para explicar cómo a finales del siglo XVII, tras la expulsión de los moriscos, muchos pueblos de Valencia, como Tárbena, quedaron deshabitados. Así, la llegada de gente procedente de las Islas Baleares, impulsada por los señores feudales, resultó la solución perfecta a las pérdidas demográficas. Este proceso de "mallorquinización" ha dejado huellas que 400 años después siguen muy vivas. Los repobladores dejaron su lengua y sus linajes, pero también su gastronomía, la toponimia y tradiciones exportadas de la isla. Por ello, en el pueblo elaboran sobrasada mallorquina, el habla de "sa" sigue muy vigente y las danzas populares se bailan al estilo mallorquín.















