En los últimos años es frecuente la aparición de trabajos sobre temas militares que van rellenando uno de los vacíos mayores de nuestra historiografía. Los siglos XVI —especialmente por el prestigio internacional de nuestras armas— y XIX —sobre todo por su significativa intervención en la vida nacional— cuentan con los mayores atractivos en una labor investigadora que ha dado granados frutos y ha actuado de incentivo para extender las áreas de estudio, de manera que, hoy por hoy, es fácil encontrar aportaciones significativas sobre nuestra Milicia, su historia y su proyección en cualquiera de nuestros cuatro últimos siglos de existencia.














